Cuando el termómetro aprieta en la Vega Baja, todos buscamos el mismo refugio: el aire acondicionado. Pasamos del calor extremo de la calle al ambiente ultra seco de las tiendas, los coches y las casas. Sin embargo, este contraste térmico tiene un gran damnificado que solemos olvidar: nuestra salud visual. Durante los meses más calurosos del verano, nuestros ojos sufren una evaporación de la lágrima mucho más rápida de lo habitual. Esto da lugar a una afección muy incómoda y cada vez más frecuente en nuestra zona: el síndrome del ojo seco. Si notas molestias al final del día, no…












